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sábado, 4 de julio de 2020

El futuro es ahora



Por Adrián Medina

La década de los ‘80 se caracterizó, entre otras cosas, por un gran número de obras fílmicas que dejaron una huella profunda en las almas de quienes vivieron su infancia o juventud durante esta época. Filmes que fueron el producto del corazón y los sueños de legendarios directores y productores. Su legado sigue dejando asombradas incluso a las nuevas generaciones, no precisamente por el despliegue de costosos efectos especiales, sino por los fantásticos temas que se arriesgaron a abordar: extraterrestres amigables, científicos cazadores de espectros y por su puesto… viajes en el tiempo.


Con Back to the Future # 2 se cumple la segunda entrega de una serie esperadísima en español y que lleva a los inicios de la relación entre Marty McFly y el Dr. Emmett Brown, al mismo tiempo que da un vistazo a sucesos posteriores a la última película, lo cual resulta en una curiosa combinación de relatos sobre el presente, pasado e incluso un posible futuro que no llegó a ser.Así como en su momento la trilogía de películas de Back to the Future cautivó las mentes de las generaciones “pre-internet”, es momento de que chicos y grandes disfruten de las nuevas historias protagonizadas por los queridos aventureros en el tiempo. Para quienes fueron testigos de la primera vez que el DeLorean desapareció dejando atrás dos estelas de fuego, ahora tienen la oportunidad de expandir esta mitología moderna… o retro, depende del punto de vista del lector.



Nostalgia                          

Para que una obra o producto se quede en el subconsciente de las masas y ocupe un lugar en la cultura popular de una sociedad, sin duda debe de contar con características que le aseguren esta permanencia después de tantas décadas.

Volver al Futuro es una obra cinematográfica que, además de sus elementos cómicos y de ciencia ficción, apeló a la nostalgia de una nación que se encontraba en la última etapa de un largo periodo de tensión conocido como “la guerra fría” y que añoraba una época más sencilla que aún estaba en la mente de las entonces generaciones de mayor edad; Marty McFly viajó a 1955, una época en la que los adultos que él conocía, sus padres y el mismo Biff Tannen, eran adolescentes y vivían en un idealizado Estados Unidos de los suburbios.
La nostalgia vende, y con ella se han envuelto una infinidad de productos que van desde refrescos de cola, consolas de videojuegos japonesas y otras franquicias cinematográficas sobre guerras galácticas, los cuales generan enormes ingresos anuales para sus corporativos a nivel mundial, explotando precisamente esa añoranza de tiempos mejores.

En otros planos de la ficción, la nostalgia incluso fue embotellada y comercializada. En la afamada serie limitada Watchmen (Alan Moore, 1986), el filántropo y empresario Adrian Veidt, considerado ‘el hombre más inteligente en la tierra’, ha logrado influir en el subconsciente de las masas por medio de una campaña publicitaria construida alrededor de un perfume llamado “Nostalgia”, como parte de una serie de elementos que lograrían una muy peculiar forma de dominio global.

De alguna u otra forma, la nostalgia es el hilo que une a la trilogía de películas de Volver al Futuro con el cómic homónimo que se está publicando, ya que gran parte de quienes lo disfrutan mes a mes, tuvieron su primer contacto con las películas durante su niñez o juventud, lo cual muy probablemente los hace remontarse a su pasado, mientras que a los más jóvenes les permite echar un vistazo a 1985, treinta años al pasado, como en su momento lo hizo Marty McFly en la máquina del tiempo.


Curiosidades de la película ‘Back to the Future’

  • Para lograr que todos los relojes estuvieran sincronizados en la escena de apertura, se requirió que 20 empleados de la producción se organizaran fuera de cámara para echar a andar los relojes en el momento exacto que cada toma era hecha, ya que varios de los mecanismos se detenían constantemente, echando a perder el trabajo de filmación de la ahora célebre toma en la que se muestra el taller del Doc Brown.


  • “Spaceman From Pluto” fue el título alternativo propuesto por el ejecutivo Sidney Sheinberg, haciendo alusión al hecho de que Marty McFly es confundido con un extraterrestre por algunos residentes del Hill Valley de los años 50s. El entonces influyente ejecutivo, fue motivado por los fracasos en taquilla de una serie de producciones relacionadas con los viajes en el tiempo; Sheinberg temía que la película sufriera la misma suerte debido al título ‘Back to the Future’.


  • En el guion original, el Doc Brown sería llamado Profesor Brown y tendría como compañero un chimpancé de nombre Shemp. Gracias a otra propuesta de Sidney Sheinberg, se abandonó la idea de utilizar al primate. En su lugar, se utilizó a un perro a quien se le dio el nombre de Einstein.


  • La interpretación que el actor Christopher Lloyd hizo del Doc Brown resultó al combinar ciertas características del afamado físico alemán Albert Einstein y la del director de orquesta británico Leopold Anthony Stokowski; solo basta ver la apariencia física de éste último para encontrar la fuente de inspiración de la calva rodeada de largas canas.


  • Crispin Glover, el actor que dio vida a George McFly en la primera cinta, fue sustituido en la segunda película por alguien de una complexión similar y quien utilizó una máscara para parecerse al actor original; en su momento se manejó que Glover exigía una gran cantidad de dinero para repetir su papel en la secuela, excusa que el director, Robert Zemeckis, utilizó para prescindir de él. En 2013 Crispin Glover declaró que la verdadera razón de su salida fue el expresar su desagrado al final de la película, en el que los McFly terminan siendo ricos y felices; según el actor, la moraleja de la historia sería que la riqueza trae la felicidad, lo que molestó sobremanera a Zemeckis. Paradójicamente, Glover demandó a los productores de la segunda película por utilizar su apariencia física, lo cual le valió la nada despreciable cantidad de un millón de dólares; esto explica la razón por la que en el cómic George McFly luce tan diferente al de la película.


Publicado originalmente en Back to the Future de Editorial Kamite, números 2,3 y 4

viernes, 3 de julio de 2020

Back to the Future: La saga continúa




Por Adrián Medina

“No hay planes para Volver al Futuro IV y no debe haber Volver al Futuro IV. Pienso que nunca debe haber una cuarta parte de nada. – Robert Zemeckis, director

“Permítanme contestar una pregunta antes de que alguien la haga: ‘¿Habrá alguna vez Volver al Futuro IV?’ No.” –Bob Gale, escritor

Estas duras declaraciones destrozaron cualquier remanente de esperanza de los aficionados de la serie por ver una secuela, sin embargo, las aventuras de Marty McFly y el Doc Brown no requirieron de una cuarta película para continuar, siendo el medio más importante el que actualmente sostienes en tus manos: la sexta entrega de la serie publicada originalmente por IDW y que representa el inicio de una serie regular.
La mini-serie de cinco números, ya publicados por Kamite en español, presentó una magnífica colección de historias que detallan eventos previos y contenidos dentro del periodo de tiempo que cubren las tres películas: se fue testigo de lo que Biff de 2015 hizo en su viaje al pasado cuando robó el DeLorean; se pudo conocer la curiosa forma en la que el Doc Brown financió las modificaciones a la máquina del tiempo para que además pudiera volar e incluso se supo como él mismo (en su versión de los años 50s) impidió la existencia de un futuro alternativo en el que las guerras explotaban los viajes en el tiempo, haciendo irrelevante el dónde se libraran y centrándose en el cuándo.

¡Por fin! A partir de número seis se da continuidad a los eventos vistos en la última entrega de la trilogía: ¿Qué fue de Marty, Jennifer, Lorraine, George y Biff luego de que el Doc partiera con su familia en la locomotora del tiempo? Se está de vuelta en 1986 y la vida de Marty parece muy aburrida sin los viajes en el tiempo, pero sobre todo, sin la guía de su gran amigo el Doctor Emmett Brown. ¡Sin duda es lo que los fans esperaban!

El cómic de IDW no es el primera ocasión en la que se da continuidad a la trilogía de películas Volver al Futuro, ya que a principios de la década de los 90s existió una serie animada, un cómic basado en la misma e incluso una atracción en el parque de diversiones de Universal Studios Florida, cuya producción es tan importante como para considerarse como la ‘mini-secuela’ de Volver al Futuro III. Además, en fechas más recientes, en el año 2010 para ser exactos, se lanzó el primer capítulo de un videojuego por episodios, cuya premisa, al igual que el cómic de IDW, giraba en torno a la vida de Marty McFly inmediatamente después de los eventos de la tercera película.

La serie animada tuvo una duración de dos temporadas y un total de 26 capítulos; en ellos se seguían las aventuras a través del tiempo de la familia Brown, es decir Doc, su esposa Clara, sus hijos Jules y Verne y la mascota de la familia, Einstein, quienes eran acompañados por Marty y ocasionalmente por Jennifer; en dichas historias la familia viajaba a épocas distantes y lugares exóticos, en los que siguiendo la tradición de las cintas, los antagonistas estaban encarnados en algún antepasado de la familia Tannen.

Cada episodio contaba con una introducción del mismísimo actor Chirstopher Llyod retomando el papel del Doctor Emmett Brown; en dichas capsulas se planteaba alguna situación relacionada con la ciencia, el capítulo animado giraba vagamente alrededor de la misma y al final del episodio, nuevamente en acción viva, Doc Brown proponía un experimento científico fácil de realizar en casa con materiales comunes: definitivamente muy inspirador para cualquier joven con inquietudes científicas y definitivamente era la mejor parte del programa.

La editorial Harvey Comics publicó entre 1991 y 1993 un cómic que reproducía el estilo de dibujo de la serie animada, al igual que la temática de las historias de viajes en el tiempo y el espacio de la familia Brown y Marty McFly: los chillantes colores que caracterizaron los años 90s estuvieron presentes en esta obra que pretendía cautivar a lectores jóvenes con un lenguaje y bromas ligeras. En total se publicaron siete ediciones en dos etapas, la primera con cuatro números con historias autoconclusivas, mientras que la última solo tuvo una duración de cuatro números.

En mayo de 1991, aprovechando la popularidad de Volver al Futuro III, abre sus puertas al público Back to the Future: The Ride en Universal Studios Florida, convirtiéndose en una de las atracciones más visitadas y emblemáticas del parque.

La historia y la calidad de desarrollo presentados en BTTF: The Ride fue tal, que se le llegó a considerar una ‘mini-secuela’; mientras los visitantes del parque hacían fila para abordar la atracción, se proyectaban en pantallas de televisión cápsulas corporativas del “Instituto de la Tecnología del Futuro” en las que se daban antecedentes de la historia contada en las películas, además, se daban pormenores sobre los viajes en el tiempo del Doctor Emmett Brown en un documental que emulaba al visto en Volver al Futuro II, contando la vida y obra de Biff Tannen: “Doc on the march” relataba como el Doc habría conocido a personajes como Thomas Alva Edison y los Hermanos Wright en sus viajes en el tiempo.

Conforme la audiencia se iba enterando más y más de los pormenores del “Instituto de la Tecnología del Futuro”, las cámaras de seguridad dejan ver la irrupción a las instalaciones del mismísimo Biff Tannen de los años 50s: la historia revela que mientras se llevaba a cabo un experimento en aquella época, de alguna manera el personal trajo al presente a joven Tannen, quien ha dejado al Doc Brown atrapado en su propia oficina y ha robado el DeLorean para causar estragos en el tiempo.

La única oportunidad de detenerlo la tienen los asistentes a la atracción, llamados por el Doc “viajeros del tiempo voluntarios”, quienes tripularán el DeLorean para ocho personas: el viaje, que dura apenas unos minutos, pasa por Hill Valley de 2015 (el futuro), de regreso a la era de hielo y termina en las entrañas de un volcán en erupción.

Tanto la actuación de los actores originales como la fotografía y edición del material visual, reproducen fielmente el estilo y dan la sensación de estar viendo la continuación de la trilogía original, lo que no deja a dudas que es lo más cercano que veremos en mucho tiempo a una secuela de las películas.

Publicado originalmente en Back to the Future de Editorial Kamite, números 6, 7 y 8